Historias y reflexiones en torno a un archivo sonoro y sus roles en la investigación etnomusicológica argentina
Cuando en 1931 Carlos Vega depositó los materiales sonoros de su primer trabajo de campo, sentando las bases del Instituto Nacional de Musicología (INM) que lleva su nombre y está localizado en Buenos Aires, el rol principal de los archivos era almacenar aquello que había que preservar en buen estado para su estudio por la comunidad académica. Unos sesenta años después, el llamado giro archivístico comenzó a demostrar que, sin abandonar ese rol en cierto modo pasivo, los archivos podían y debían desempeñar funciones activas cumpliendo diversos roles sociales. Alternando la narración sobre la historia del Archivo de Música de Tradición Oral del INM, con una resignificación del archivo como sitio epistemológico, se abordan las complejidades clasificatorias que atañen a las disciplinas involucradas y a los grupos humanos que dieron expresión a esas músicas, y se ofrece una mirada sobre acciones futuras.
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